
Te despiertas. Antes de estirarte, antes de abrir los ojos por completo, ya sabes qué vas a hacer: tomar el teléfono y revisar el puntaje.
62. 74. 81.
Un número decide, antes que tú, si tuviste una buena noche. Y si el resultado es bajo, algo en el pecho se aprieta, como si hubieras reprobado un examen que ni siquiera sabías que estabas presentando.
Eso no es descansar. Es rendir cuentas.
En los últimos años surgió un término para describir algo que muchas personas ya hacían sin ponerle nombre: sleepmaxxing.
Se trata de la búsqueda constante por optimizar el sueño mediante relojes inteligentes, anillos, aplicaciones, suplementos y rutinas cada vez más sofisticadas.
Según la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM), el uso de dispositivos para monitorear el sueño aumentó del 35% al 48% entre los adultos estadounidenses entre 2023 y 2025. Además, el 55% de quienes los utilizan modifica su comportamiento según lo que indican estos dispositivos.
Existe un dato que resume bien el problema.
El 76% de los adultos ha perdido horas de sueño por preocuparse precisamente por su sueño.
Este fenómeno tiene incluso un nombre clínico: ortosomnia, la ansiedad por alcanzar un sueño "perfecto" según las métricas de un dispositivo.
"Es importante que el monitoreo mejore el sueño y no genere más estrés en torno a él. Si te encuentras despierto preocupándote por la duración o calidad de tu sueño, puede ser momento de dar un paso atrás y consultar con un profesional de la salud."
— Dra. Shalini Paruthi, vocera de la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM).
La paradoja es evidente: utilizamos la tecnología para descansar mejor y, en algunos casos, termina convirtiéndose en una de las razones por las que dejamos de descansar.
No hace falta un algoritmo para responder esa pregunta.
Mucho antes de que existieran los relojes inteligentes y las aplicaciones de sueño, nuestro cuerpo ya sabía cómo comunicarlo.
La propia AASM recomienda utilizar los sleep trackers como una herramienta para detectar tendencias, no para evaluar cada noche como si fuera un examen.
Sus principales recomendaciones son:
El descanso real no se mide. Se siente.
La tecnología puede ayudarte a descubrir patrones y entender mejor tus hábitos, pero nunca reemplazará lo que tu cuerpo ya sabe.
El objetivo no es obtener un puntaje perfecto.
Es volver a confiar en tus propias sensaciones y construir hábitos que realmente favorezcan un descanso profundo.
Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM)
Sleep tracking and "sleepmaxxing" change bedtime behaviors (2025 Sleep Prioritization Survey).