
El sleepmaxxing —la tendencia de optimizar cada detalle del sueño— ya es una de las estrategias más populares para intentar resolver los problemas de descanso.
Acumula más de 125 millones de publicaciones en redes sociales, y el 56% de los adultos en Estados Unidos ya probó alguna de sus técnicas este año, según la encuesta 2025 de la American Academy of Sleep Medicine (AASM).
El problema: para la mayoría, no parece estar resolviendo nada.
¿Qué puede estar pasando?
Es la tendencia de optimizar cada variable posible del sueño: suplementos, temperatura, dispositivos, rutinas y rituales nocturnos.
Tiene dos caras.
Una gira en torno a wearables y puntajes de sueño (de esa cara —y de la ortosomnia que puede generar— ya hablamos a fondo en el blog).
Esta pieza se enfoca en la otra cara: el "stack" físico y de suplementos que circula como "lo que hay que hacer" para dormir mejor:
Que tanta gente esté buscando dormir mejor en serio no es sorprendente.
El sueño es una de las preocupaciones de salud más comunes, y las redes sociales ofrecen una vía rápida —y visualmente atractiva— para sentir que se está haciendo algo al respecto.
Pero la velocidad es justamente el problema.
Una técnica puede volverse viral en cuestión de días, mientras que confirmar si realmente funciona toma años de estudios.
El resultado es un mismo stack donde conviven, sin distinción:
Aquí es donde vale la pena separar.
El magnesio.
El NCCIH (parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos) señala que la investigación disponible sigue siendo escasa y de baja calidad para sacar conclusiones firmes.
La cinta en la boca (mouth taping).
Según investigación de la Friedrich-Alexander-Universität (FAU), no existe evidencia sólida que respalde esta práctica y, además, puede resultar riesgosa en personas con apnea del sueño no diagnosticada.
Es decir: dentro del mismo "stack" que suele presentarse como un solo paquete conviven una técnica bien respaldada, una con evidencia insuficiente y otra sin respaldo científico e incluso con posibles riesgos.
Probarlas todas al mismo tiempo —como suele sugerirse en redes sociales— hace casi imposible saber:
Posiblemente.
La FAU también documenta que la obsesión por optimizar cada variable del sueño puede generar ansiedad, un patrón conocido como ortosomnia.
No hace falta usar un dispositivo para caer en esto.
Basta con convertir el descanso en un proyecto que hay que ejecutar perfectamente cada noche, stack incluido.
El 56% de los adultos ya lo intentó.
Dentro del stack conviven técnicas con evidencia sólida, evidencia mixta y evidencia nula, mezcladas como si fueran equivalentes.
Eso, por sí solo, explica buena parte de por qué una tendencia tan popular no siempre produce los resultados que promete.
No es necesariamente que "no funcione".
Es que rara vez se prueba por separado lo que realmente funciona de lo que simplemente se volvió viral.
Ninguna tendencia, por popular que sea, debería heredar automáticamente tu confianza.
Expertos en el buen descanso significa, para nosotros, mirar cada técnica de cerca antes de dejarla entrar en tu noche.
"El 56% de los adultos en EE. UU. ya probó una tendencia viral de sueño este año (AASM, 2025). Pero optimizar de más tiene nombre clínico — ortosomnia — y puede generar justo la ansiedad que impide dormir (FAU)."
"Lo que sí tiene respaldo para dormir mejor: oscuridad total, cuarto frío y ruido blanco. Lo que tiene evidencia mixta: magnesio. Lo que no tiene evidencia y puede ser riesgoso: cinta en la boca (mouth taping), sobre todo si hay apnea sin diagnosticar."